
Encuentro tu boca, y con hambre predadora devoro los recovecos de tus labios, tu lengua; sabes a trigo y a pan, a miel y a ambrosía. Aspiro el perfume que desprendes olfateando cada parte de tu cuerpo; lamo tus heridas y recorro tus sentidos despertándote del dolor que te amenaza. Los rasgos de mi faz sufren una transformación animal y el magnetismo me atrapa; no hay retorno posible. No existe nada… sólo la negrura de la noche y el instinto más salvaje.
La luna llena se refleja en las aguas oscuras. En su orilla dos siluetas bailan al compás de la pasión, convertidas en depredadores que se poseen, se engullen y se despedazan, fundiéndose en una sola entre violentas y sobrevenidas pulsiones ancestrales.
Esa misma luna deja paso tímidamente a un sol que amenaza con descubrir secretos. Las aguas se despiertan claras y transparentes… En su orilla se entremezclan los restos de esencias y jugos prohibidos con la tierra húmeda; el aroma del ambiente matutino despide y finaliza a noite das bruxas.
"Penélope"
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